Las argentinas creen que su corazón no corre riesgos
El 60% de las mujeres argentinas piensa que no corre riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares en tanto que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo 1 de cada 3 mujeres muere por esta patología.
Los datos surgen del estudio realizado por la consultora TNS-Gallup, en el marco de la campaña de concientización “Cuidá tu corazón”, patrocinada por la Fundación Favaloro y creada por Ogilvy.
Según el estudio, sólo 6 de cada 100 encuestadas se refirieron a las patologías cardiovasculares como la causa más importante de muerte, mientras que 6 de cada 10 señaló al cáncer como la enfermedad que provoca más fallecimientos.
La realidad es muy distinta: en las mujeres, el número de muertes por enfermedades cardiovasculares duplica a las del cáncer, según estadísticas del 2008 del Ministerio de Salud.
Lo que falta es información
El trabajo de campo -que se desarrolló durante el mes de julio y consultó a 538 mujeres de todo el país- reveló, además, que la mitad manifiesta estar desinformada sobre los riesgos de las enfermedades cardíacas, mientras que un 53% afirmó que la televisión es el medio de donde obtienen mayor información.
“En la Argentina, de cada 100.000 habitantes, 250 fallecen por año de una enfermedad cardiovascular y el 40% son mujeres. El desconocimiento y la falta de información son los principales enemigos de estas enfermedades”, aseguró la doctora Laura Brandani, jefa de prevención y rehabilitación cardiovascular de la Fundación Favaloro.
El enemigo silencioso
“Como trabajadores de la salud estamos convencidos de la efectividad de las campañas de concientización en los procesos de prevención", agregó Brandani.
"Si las mujeres toman conciencia de la existencia de este enemigo silencioso y comienzan a modificar ciertos factores de riesgo, como la presión arterial elevada, el sobrepeso, el sedentarismo y el tabaquismo, pueden reducir la probabilidad de desarrollar una enfermedad coronaria”, concluyó. (Mirá el VIDEO con sus recomendaciones).
Este es el segundo año que TNS Gallup realiza en nuestro país el estudio sobre “El conocimiento del riesgo de las enfermedades cardiovasculares en las mujeres”. En el análisis comparativo entre ambos estudios no se advirtieron diferencias en los niveles de conocimiento sobre la gravedad de las enfermedades cardíacas como causante de mortalidad.
“Cuidá tu corazón”
La presentación del estudio forma parte de “Cuidá tu Corazón”, una campaña creada en Estados Unidos en el año 2002 y promovida por el National Heart, Lung and Blood Institute.
En Buenos Aires, el próximo lunes 29 de agosto a las 17:30 horas se llevará a cabo el desfile del Vestido Rojo, símbolo de esta acción, que será conducido por Andrea Frigerio y contará con la participación de importantes figuras del ámbito de la moda y el espectáculo. Se puede seguir en Twitter (@cuida_tucorazon) y en Facebook (cuidacorazon).
La salud cardiovascular se ve afectada por los momentos de tensión. Cómo prevenir y por qué es importante atender a algunas señales. Uno está obligado a seguir, y pareciera que taponar las emociones es más efectivo y saludable que actuar sobre ellas. Pero... ¿Qué nos sucede cuando no podemos expresar emociones como la bronca, el enojo o la angustia? Nos enfermamos. Solucionar y trabajar desde la prevención no es tarea fácil; muchas veces es necesario generar el apego por la vida. Uno puede, por ejemplo, prevenir eventos cardiovasculares evitando factores de riesgo, como el tabaquismo u otras adicciones, diabetes, hipertensión arterial, lípidos elevados. Existe una confusión con respecto al concepto de estrés. Por eso es importante explicar que el estrés es una respuesta normal que tiene el ser humano de acuerdo con la interpretación y la evaluación consciente o inconsciente que realiza de una situación, dándole el significado de amenazante o perjudicial. Implica que al responder se encuentra una solución al conflicto, conjugando pensamientos y sentimientos. Es un mecanismo de defensa inherente a la herencia filogenética: se activa cada vez que se desorganiza el equilibrio dinámico del cuerpo, implica un proceso fisiológico. Cuando esa situación de perturbación permanece en el tiempo sin posibilidad de dar una respuesta satisfactoria, se produce el disestrés, que involucra una serie de mecanismos que pueden conducir a una enfermedad o agravar el curso de la misma. Reconocer los síntomas y/o signos que se pueden presentar con el disestrés permite generar una alerta frente a los mismos y hacer una consulta médica en el momento oportuno. Esos síntomas y/o signos se producen porque durante el disestrés se segregan sustancias, fundamentalmente el cortisol y las catecolaminas (noradrenalina y adrenalina), que pueden causar con el transcurso del tiempo diferentes patologías, entre las que se destacan la enfermedad cardiovascular por su incidencia cada vez mayor y las implicancias que tiene en relación a la calidad de vida. También las mencionadas sustancias pueden desencadenar enfermedades metabólicas como la diabetes, las dislipidemias o trastornos de los lípidos; enfermedades autoinmunes con impacto, por ejemplo, a nivel tiroideo. Todas estas patologías a su vez tienen repercusión en el aparato cardiovascular. Es probable que, como consecuencia del disestrés, se manifiesten cambios en las conductas de la alimentación con trastornos que involucran no sólo la cantidad sino la calidad de los alimentos. La incorporación de grasas e hidratos de carbono y el aumento en la ingesta de alcohol conducen a un incremento en la secreción de catecolaminas que también afectan el aparato cardiovascular. Puede despertarse el hábito de fumar o incrementarse el número de cigarrillos, debido a que una persona con disestrés se siente muy angustiada y a veces recurre ilusoriamente a querer calmar su malestar fumando. Pero lamentablemente lo que logra es segregar mayor cantidad de catecolaminas y, como consecuencia de esto, aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial; y, a nivel sanguíneo, elevar el LDL (colesterol malo), los triglicéridos y disminuir el HDL (colesterol bueno). Las manifestaciones de labilidad emocional que ocasiona el disestrés generan cambios de conducta que repercuten en la vida familiar, laboral y social de una persona con el riesgo de padecer quiebre en los vínculos afectivos, inestabilidad económica, etc. El enfoque terapéutico del disestrés debe abarcar la aplicación de intervenciones prácticas de prevención y no sólo de tratamientos cuando ya está instalada la enfermedad cardiovascular. La consulta y el trabajo interdisciplinario no sólo implica el accionar del cardiólogo o del psicoterapeuta: los maestros, los periodistas, permiten esclarecer y arbitrar los diferentes recursos que puede tener el ser humano para realizar la prevención primaria y secundaria del disestrés, evitando enfermedades que se focalizan fundamentalmente en el aparato cardiovascular. Dra. María Cristina La Bruna, Coordinadora de Psicopatología del Instituto Cardiovascular de Buenos AiresEstrés y emociones: hacerte mala sangre te daña el corazón






